Capirotada Tradicional de Cuaresma

Un sabor que pasa de generación en generación
Durante la Cuaresma, pocas recetas despiertan tantos recuerdos como la capirotada. Su aroma dulce, el pan suave bañado en miel de piloncillo y los ingredientes que cada familia adapta a su estilo la convierten en un platillo lleno de historia.
Más que un postre, es una tradición que reúne a todos alrededor de la mesa.
Ingredientes
-
6 bolillos del día anterior, rebanados
-
2 conos de piloncillo
-
2 tazas de agua
-
1 raja de canela
-
2 clavos de olor (opcional)
-
½ taza de pasas
-
½ taza de cacahuate tostado
-
100 g de queso fresco o tipo cotija en trozos
-
2 cucharadas de mantequilla o aceite
-
1 plátano macho en rodajas (opcional, estilo norteño)
Preparación
1. Dora el pan
Coloca las rebanadas de bolillo en un sartén o en el horno hasta que estén ligeramente doradas. Esto ayuda a que mantengan su textura al absorber la miel.
2. Prepara la miel de piloncillo
En una olla, hierve el agua junto con el piloncillo, la canela y los clavos de olor. Cocina a fuego medio hasta que el piloncillo se disuelva y obtengas una miel ligera y aromática.
3. Forma las capas
Engrasa ligeramente un refractario. Coloca una capa de pan, agrega pasas, cacahuates, queso y algunas rodajas de plátano. Repite hasta terminar los ingredientes.
Vierte la miel caliente sobre toda la preparación procurando humedecer bien el pan.
4. Hornea
Cubre el refractario y hornea a 180 °C durante 20–25 minutos, hasta que el pan esté suave y los sabores se integren.
Tip Super Mode
Si la preparas un día antes y la recalientas ligeramente, la capirotada concentra mejor el sabor y queda aún más suave.
Servir tibia es la mejor forma de disfrutarla, acompañada de un café o un vaso de leche, como se ha hecho por generaciones. Puedes decorar con grajeas de colores.